Destacar el gran potencial de la realidad virtual.
La sanidad en general está apostando por las nuevas tecnologías puesto que su capacidad de reducir costes y empoderar al paciente, sin duda es uno de los objetivos actuales.
USO EN CLÍNICA:
Con supervisión directa de terapeuta:
Uso en tratamientos de trastornos de ansiedad, agorafobia, fobias a volar, fobias a la sangre, fobia a las alturas, fobia a hablar en público.… para mejorar las terapias de exposición y complementar a la exposición en vivo o sustituir cuando ésta no es posible.
Uso de las aplicaciones de relajación, útil en múltiples patologías. Sesiones grupales o individuales.
Uso en la distracción del dolor y relajación para intervenciones o tratamientos molestos/dolorosos como la quimioterapia o pacientes con fibromialgia.
Uso en el tratamiento del TDAH mediante un programa de Mindfulness.
Se han realizado numerosos estudios controlados que muestra la efectividad de la RV como una técnica para tratar los trastornos de ansiedad. Las revisiones de estudios y los metaanálisis aportan una buena prueba de ello y contienen estudios independientes que arrojan las mismas conclusiones: la VR es más efectiva, al menos, que la imaginación y que es tan efectiva como la técnica de presentación en vivo (el tratamiento recomendado para fobias)
Permite a los terapeutas utilizar entornos hiperrealistas para favorecer la concentración de los pacientes con el objetivo final de reducir el tiempo de tratamiento y conseguir los mismos resultados que con el tratamiento farmacológico.
El 25% de los pacientes con fobia rechaza usar la terapia de exposición en vivo ya que la consideran demasiado aversiva. No obstante en la mayoría casos no ocurre así con la RV por lo que reduce el número de abandonos de la terapia.
