Las familias son capaces por sí mismas, como los sistemas, de arreglar sus problemas como pueden, se autorregulan y encuentran el camino, a veces no el más fácil ni el más seguro, pero cuando en el fondo existe algo, quizá amor, o quizá el mínimo espíritu de supervivencia, emergen los instrumentos básicos para desanudar conflictos.
Pero en ocasiones no son capaces de encontrar el camino y se les ayuda en el proceso de resolución de conflictos. Así mismo, es posible desarrollar un enfoque centrado en un síntoma o diagnóstico, pero también en la queja o problema.
Desde una intervención sistémica puede atenderse la necesidad familiar desde un trabajo individual, de pareja, familiar, multifamiliar.
El trabajo realizado abarca sesiones con las familias, parejas, así como el trabajo de coordinación con otros profesionales que puedan estar interviniendo.
La duración de las sesiones son de aproximadamente entre una hora y hora y media.
En las sesiones siempre están un psicoterapeuta sistémico y en ocasiones un coterapeuta.
El enfoque sistémico propone considerar al individuo en contexto, es decir, siempre relacionado con su medio ambiente. Implica que las personas forman parte de sistemas más amplios por lo que es determinado y a los cuales determina simultánea y recíprocamente.
La Terapia Familiar basa su trabajo en estas ideas y plantea que la generación de un cambio en un contexto siempre va a influir a los miembros del mismo y que, cuando un individuo genera un cambio, éste influye en el sistema total. Si bien existen muchas escuelas de Terapia de Pareja, con diversos enfoques, técnicas y definiciones, todas hacen hincapié en la importancia de la comunicación y la necesidad de desarrollar estrategias de resolución de conflictos.
